Las crónicas de Iberian

Capítulo 1 - La creación (ca. 3000 a.B.*)

Desde el principio del tiempo no había ninguna separación entre el cielo y la tierra, entre claro u oscuro. Sólo existía un monótono vacío, sin inicio y sin fin. Un día inesperado entraron los dos primeros dioses a este mundo, dos divinidades dotadas de una extraordinaria fuerza creativa. Personificando la claridad y la esperanza, la venerable diosa Leya luchaba incansablemente con mucha ambición para sostener la armonía y la vida. Por el contrario, el dios Bergelius se volvió hacia la oscuridad. Él defendía su poder con una gran soberbia y desconfianza para no compartirlo con nadie. Los dos dioses vivían en una enemistad extremadamente pujante que termino en una terrible guerra: Bergelius derroto a Leya y la tomo prisionera.

Convencido de su victoria, Bergelius se dedico a la creación de una oscuridad mística, fría y llena de sombras. Prisionera pero llena de esperanza, la diosa Leya utilizo sus habilidades sobrenaturales para examinar a fondo la obra de su adversario. Ella miraba que el mundo a su alrededor todavía estaba vacío y sin forma, de manera que uniendo todas sus fuerzas, Leya creo el juego de colores, entre la luz y la oscuridad. Fenómeno que fue denominado día y noche. Al mismo tiempo, ella creo los elementos esenciales de la vida: tierra, agua, aire y fuego. Además adorno el mundo con continentes, con vegetación y con distintos seres vivientes, tanto en tierra firme como en el agua. A uno de los continentes lo nombro Andaron - la Iberian actual - y a sus habitantes los llamo Mu. No siendo capaz de defender sola su creación, Leya dio vida a ocho dioses protectores y dejo en sus manos la protección del mundo.

Bergelius se dio cuenta de la creación de Leya después de que ella había terminado completamente con esta. Profundamente descontento por su propia negligencia, el Dios le ordeno a Parakelius, uno de sus servidores más confiables, que destruya lo más pronto posible toda la creación de la diosa Leya. Aceptando la orden y junto con sus seguidores, Parakelius se puso rápidamente en camino hacia un mundo idílico. Una niebla tenebrosa y oscura se deslizo por el mundo, desatando miedo y horror. Parakelius sedujo al pueblo de Andaron para así apoderarse de la soberanía de las tinieblas. Desde aquel entonces, la paz le fue cediendo el paso a la onda imparable de furia.

Con el intento de destruir el mal y de salvar Andaron, los ocho dioses protectores desencadenaron una alta marea. Masas furiosas de agua destruyeron casi toda forma de vida. Los pocos que sobrevivieron se refugiaron en la isla Britron que se encontraba en la costa oeste de Iberian. Las criaturas seducidas por la oscuridad, liberaron su verdadera naturaleza y algunas de ellas se transformaron en bestias repugnantes. Se dice que el poder de Parakelius y el de sus seguidores tiene la culpa de esta terrible transformación. Las criaturas de la isla se unieron y formaron la bélica tribu de los Rahu.

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[*] a.B. ... antes de Blonead (Véase capítulo 3)